La situación económica de muchas familias santafesinas empieza a verse con mayor claridad dentro de las escuelas. En los últimos cuatro meses, las raciones destinadas a comedores escolares y copas de leche aumentaron casi un 10% en toda la provincia de Santa Fe, según datos de las partidas asignadas.
Para la Federación de Cooperadoras Escolares, el crecimiento de la demanda es una señal concreta de las dificultades que atraviesan las familias y de cómo la alimentación se convirtió en una preocupación diaria dentro de las instituciones educativas.
Ivana Pintos, referente de la organización, fue contundente al describir el escenario:
“Lo que sucede dentro de las escuelas no es ajeno a lo que sucede en la sociedad”.
La frase resume una realidad que docentes, cooperadores y familias observan cada día: cuando el dinero no alcanza en casa, la escuela también termina siendo uno de los lugares donde esa situación se hace visible.
Casi un 10% más de raciones en cuatro meses
Uno de los principales indicadores está en los números. Según explicó Pintos en diálogo con Radio EME, las raciones de comedores y copas de leche crecieron prácticamente un 10% durante los últimos cuatro meses.
El aumento responde a dos situaciones: la apertura de nuevos comedores escolares y el pedido de más raciones por parte de establecimientos que ya contaban con el servicio.
“Abrió más comedores escolares y aumentó en algunas escuelas las raciones de comedor y copa de leche. Claramente la demanda se nota en los números”, explicó Pintos.
Los datos mencionados corresponden al conjunto de la provincia de Santa Fe, aunque la Federación de Cooperadoras Escolares tiene jurisdicción sobre el departamento La Capital.
Las cooperadoras también reciben consultas de escuelas que necesitan ampliar las raciones disponibles o iniciar los trámites para acceder al servicio alimentario.
Chicos que llegan a la escuela con hambre
Detrás de cada ración hay una situación familiar. Y uno de los puntos que más preocupa a las cooperadoras es que hay alumnos que llegan a la escuela con hambre, algo que termina afectando también su desempeño.
Pintos vinculó la falta de alimentación con problemas de concentración, participación y rendimiento escolar.
“Claramente que hay chicos que van con hambre”, sostuvo.
La situación puede hacerse todavía más evidente después de los fines de semana.
“Chicos a veces pasan el fin de semana sin comer o comiendo poco”, afirmó la referente.
Según explicó, los casos de estudiantes que se descompensan durante la jornada escolar no serían hechos aislados.
La alimentación, en estos casos, deja de ser solamente una cuestión vinculada con la salud. También condiciona las posibilidades de aprender, prestar atención y sostener una jornada escolar normal.
Alumnos que organizan sus propios comedores
Uno de los datos que refleja con mayor crudeza el crecimiento de la necesidad es que, en algunos establecimientos públicos, los propios estudiantes comenzaron a organizar espacios para acceder a comida y copa de leche.
“Hemos visto que alumnos y alumnas han gestionado ellos mismos sus propios comedores y copas de leche en algunos establecimientos públicos”, relató Pintos.
La referente remarcó además que la situación no se limita a determinados barrios o sectores sociales.
“Ocurre en todos los sectores”, aseguró.
El dato es importante porque muestra que la necesidad alimentaria atraviesa distintas realidades familiares y no puede asociarse únicamente con zonas de mayor vulnerabilidad.
La demanda también llegó a los estudiantes terciarios
Otro aspecto que encendió la alarma es que los pedidos de asistencia alimentaria ya alcanzan a estudiantes de nivel terciario.
Según Pintos, algunos jóvenes trabajan y estudian al mismo tiempo, pero aun así no logran cubrir el costo de alimentarse durante toda la jornada.
“Alumnos de terciario están reclamando comedor y copa”, reveló.
La situación puede darse especialmente entre quienes salen de sus trabajos y concurren directamente a los institutos educativos. Comer fuera de casa implica un gasto que muchas familias y trabajadores jóvenes ya no pueden afrontar con facilidad.
Pintos relató incluso casos de estudiantes que llegaron a descompensarse por falta de alimentación.
Cuando la escuela también se convierte en un lugar de contención
La escuela cumple cada vez más funciones que van más allá de la enseñanza. Para muchas familias, garantizar que un chico tenga al menos una comida durante la jornada escolar se convirtió en una necesidad concreta.
El aumento de las raciones, la apertura de nuevos comedores y los pedidos de ampliación muestran una demanda que las cooperadoras consideran un reflejo directo de la situación económica.
Pero el dato que más preocupa es que la necesidad también aparece entre quienes trabajan y estudian.
“Es tremendo saber que un adulto que está haciendo el esfuerzo para ir a estudiar, no tiene para comer”, expresó Pintos.
Comedores escolares en Santa Fe: un dato que expone la realidad social
El aumento de casi un 10% en las raciones de comedores escolares y copas de leche en Santa Fe durante los últimos cuatro meses funciona como un indicador de una problemática que se siente dentro de las aulas.
Para las cooperadoras, no se trata solamente de una cuestión presupuestaria. Cada ración adicional representa a un estudiante que necesita ese alimento para poder atravesar la jornada.
Mientras las familias buscan alternativas para llegar a fin de mes, las escuelas vuelven a ocupar un lugar central como espacio de alimentación y contención.
Y detrás de los números hay una realidad difícil de ignorar: cuando un chico llega con hambre a la escuela, el problema no termina en el aula. Es una señal de lo que está pasando afuera.




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