El Paraná sigue bajando , ¿ qué pasa con los peces ?

El Paraná sigue bajando , ¿ qué pasa con los peces ?

FUENTE: UNO SANTA FE

Más de 700 días de bajante se acumulan en el río Paraná y sus efectos adeversos se hacen sentir en la población, la fauna y la flora a lo largo de su cauce. Concretamente, los peces del río que atraviesa nuestra provincia están sufriendo cambios en su comportamiento y posibilidades de reproducción.

Dalmiro Borzone, licenciado en Biodiversidad que actualmente trabaja en el Inali, explicó que la poca cantidad de agua en el río afecta a los peces que, a lo largo de su historia evolutiva, se fueron adaptando a un contexto de inundaciones para aumentar el éxito reproductivo que tienen.

“Lo que podemos ver es que cuando hay una temporada de aguas altas, donde el río se desborda a las llanuras de inundación donde tenés un bosque ribereño, los peces pequeños tienen muchos más escondites, lo que permite que los peces depredadores no los puedan comer”, aseguró Borzone, quien además es becario doctoral del Conicet.

Las especies de más grande porte, como el dorado, el surubí y el sábalo, tienen como estrategia reproductiva poner muchos huevos (más de 600.000 huevos por año). En el momento en el que el agua ingresa en la zona de inundación aumenta la posibilidad de supervivencia de los peces recién nacidos. Por lo tanto, en épocas de sequía esos juveniles tienen menor probabilidad de supervivencia, es decir, que lleguen a viejos.

“La teoría es que a medida que los depredadores comen más de una presa hay un link fuerte. Cuando los peces se pueden esconder y se los comen menos, las poblaciones se mantienen estables en una mayor cantidad de tiempo y los depredadores no pueden acabar con sus recursos”, informó el investigador

Su tesis doctoral busca comprender la dinámica espacio-temporal de las tramas tróficas, el mapa de ruta que tiene la energía dentro del sistema, o dicho más simple, quién se come a quién. “En una situación de aguas bajas es más complicado que los peces pequeños se escondan, entonces los depredadores los comen más, y las fluctuaciones en la población es mayor, y es malo porque pueden entrar en dinámicas caóticas”, advirtió Borzone.

¿Qué se puede hacer?

Si bien nadie puede aumentar el caudal del río, la población puede colaborar para no agrandar el problema. En este sentido, el experto del Inali aventuró que una acción positiva podría ser la de prohibir la pesca comercial por el momento, como ya se hizo en la ciudad de Paraná.

“Los peces se encuentran más concentrados ahora que el agua está baja entonces es más fácil pescarlos. Habría que cuidar un poco a los grandes reproductores, que serían los más grandes que mantienen las poblaciones saludables en el río. Sería un paso lógico a seguir para preservar el recurso”, precisó.

Y ejemplificó: “Cuando un surubí es pequeño hay muchas especies que se lo pueden comer, pero a medida que este surubí crece la depredación en el medio natural es baja. A un surubí grande prácticamente no se le come nadie en el sistema. Entonces si vos preservas estos surubíes grandes estarías manteniendo un número de reproductores más o menos constante en el tiempo y eso es lo que permitiría mantener los niveles poblacionales”.

Aclaró que este es un abordaje teórico y que no es su tema central de expertise, pero ahora que hay una mayor facilidad para extraerlos sería una buena opción preservarlos.

De todas maneras, agregó que no habría ninguna contraindicación para su consumo, aunque algunas especies como el sábalo pueden quedar “encajonadas” mucho tiempo y adquirir un gusto a tierra no muy agradable.