Copa Libertadores: El RIVER del Muñeco ganó en la paternal y pasó a cuartos.

Copa Libertadores: El RIVER del Muñeco ganó en la paternal y pasó a cuartos.

Volvió el River que juega y que raspa, que deja la vida. Y para eso volvió el toque de su entrenador, que rompió los esquemas y le agregó una fiereza necesaria contra un Argentinos que raspó tanto como en el Monumental. Con el ingreso de un Zuculini necesario, que le comió el hígado a Argentinos y que emuló a Ponzio en aquella noche épica del Mineirao saliendo a apretar la salida ajena en posición de nueve.

Romero fue la figura de un equipo sin puntos bajos. Que tuvo a un Suárez otra vez finísimo para el penúltimo toque para asistir al goleador. A una dupla de centrales que dejó la piel en cada pelota para empezar a afianzarse como zaga copera. Con los laterales atentos a las espaldas y rompiendo líneas. Con un De La Cruz al que no se le caen los anillos para el combate y un Carrascal que, aún con altibajos, necesitaba una noche así para ganar confianza más allá del golazo que le anuló -bien- el VAR. Y con un Franco Armani que nunca dejó de ser ese arquero que necesita cualquier equipo que quiera ganar la Copa Libertadores, que te salva cuando te salva cuando te tiene que salvar: Hauche, en el primer tiempo, fue su última víctima.

En definitiva, volvió River. Volvió un Gallardo que leyó el partido como nadie, incluido Milito: el ingreso de Zucu en la mitad de la cancha para tapar la salida y poblar la zona neurálgica del juego fue decisiva para que el Mariscal perdiera el duelo táctico por paliza. El plan de juego de Argentinos ya no sirvió desde el primer minuto y el técnico jamás pudo corregirlo: los pelotazos largos a Ávalos casi siempre terminaron en la nada y los poquitos ataques que pudo armar se diluyeron en una defensa y un medio que tejió una telaraña indeleble.

No iba a poder Bicho, de hecho, porque River era demasiado para un equipo que encima cometió errores carísimos en defensa. Se sabía, de memoria ya: River siempre depende de River. Si River está bien, los de enfrente no tendrán demasiado que hacer y por eso es el único argentino en cuartos de final de la Libertadores. Lo sabe más que nadie Atlético Mineiro y especialmente Nacho Fernández, el próximo rival.

Siempre dependió de River: si estaba siete puntos, dijo el Muñeco, podía hacer daño. Jugó bastantes puntos más, y Argentinos quedó más dañado de lo que podía esperar. Ahora habrá que ver quién lo para.