
Santa Fe: el espejo de un modelo que asfixia a la clase media y premia el ajuste
El ministro Báscolo intenta maquillar la crisis con incentivos fiscales, la realidad en las góndolas y en las paritarias docentes desnuda el fracaso de la "micro" bajo el ala de Milei y Pullaro.
La macroeconomía de Javier Milei, esa que se jacta de números fríos y superávits de planilla de Excel, acaba de chocar de frente con la heladera de los santafesinos. Lo admitió, quizás sin querer, el propio ministro de Trabajo provincial, Roald Báscolo: la morosidad trepa, las familias se endeudan para comer y el mercado interno es un desierto que no despega. Pero lo que el funcionario omite es que este escenario de "estrés financiero" no es un accidente climático, sino el resultado directo de un modelo neoliberal salvaje que el gobernador Maximiliano Pullaro decidió no solo acompañar, sino garantizar.
La complicidad de Pullaro: de la Ley Bases al ajuste local
No se puede hablar de "crisis de consumo" en Santa Fe sin señalar la responsabilidad política de la Casa Gris. Pullaro se ha convertido en el alumno predilecto del ajuste libertario, ordenando a sus legisladores votar a libro cerrado la Ley Bases y una reforma laboral que precariza el futuro de los trabajadores.
Esa complicidad nacional tiene su correlato local en el maltrato sistemático a los empleados públicos. El hartazgo no es una sensación térmica; es el grito de los docentes y estatales que interrumpen cada acto oficial de Pullaro. La gente ya no tolera que el gobernador se disfrace de "defensor del interior" mientras en Buenos Aires entrega los derechos de sus representados.
El espejismo de los "nuevos" empleos
Desde el Ministerio de Trabajo celebran con bombos y platillos la creación de 649 puestos de trabajo gracias a beneficios fiscales. Seamos claros: en una provincia que ha visto desaparecer miles de empleos industriales y comerciales desde diciembre, presentar 600 puestos como un triunfo es, cuanto menos, una burla.
No son fuentes laborales nuevas; es apenas un goteo de recuperación insuficiente tras la sangría provocada por la apertura de importaciones de China y el desplome del poder adquisitivo. Mientras sectores como el textil y la línea blanca agonizan, el gobierno provincial pretende apagar un incendio forestal con un gotero, dándole beneficios a empresas para que contraten personal que antes ya tenían y debieron despedir.
Una mochila imposible de cargar
Báscolo señala que las tasas de interés del 100% son una "mochila pesada". Lo que no dice es que esa mochila la cargan las familias que hoy usan la tarjeta de crédito para comprar arroz, mientras el sistema financiero —ese que el gobierno dice que está sufriendo por la morosidad— sigue siendo el único ganador de este modelo de timba y especulación.
"La realidad es una sola: no hay incentivo fiscal que valga cuando el salario no alcanza para llegar a fin de mes. Santa Fe está pagando el costo de un experimento cruel, con un gobernador que eligió ser el ejecutor del ajuste en lugar del escudo de sus ciudadanos".
La "estabilidad" de la que habla el gobierno nacional es la paz de los cementerios industriales. Si la salida es esperar que el mercado interno reaccione mientras se le pisa la cabeza a los jubilados y maestros, la morosidad que hoy preocupa a los bancos será el menor de los problemas para una gestión provincial que ya no puede caminar por la calle sin escuchar el reclamo de su propio pueblo