
Histórica empresa de bebidas entró en concurso preventivo y volvió a poner en foco la fuerte caída del consumo en Argentina
La crisis del consumo sigue dejando señales de alarma en la industria argentina. Ahora fue el turno de...
La crisis del consumo sigue dejando señales de alarma en la industria argentina. Ahora fue el turno de Frutafiel, una empresa entrerriana con más de 70 años de trayectoria, que solicitó la apertura de un concurso preventivo para intentar reorganizar sus deudas y evitar la quiebra.
La firma, con planta industrial en General Ramírez (Entre Ríos), argumentó ante la Justicia que el desplome de las ventas, el aumento de los costos de producción, las tarifas energéticas, los combustibles y la falta de financiamiento terminaron por colocarla en una situación financiera crítica.
Frutafiel explicó por qué llegó al concurso preventivo
En la presentación judicial, la empresa sostuvo que durante los primeros meses de 2026 sus costos comenzaron a superar ampliamente la facturación.
Entre las principales causas mencionó:
- La fuerte caída del consumo interno.
- El incremento del precio de los insumos.
- El aumento de la energía y los combustibles.
- Las elevadas tasas de interés, que dificultaron el acceso al crédito.
- La pérdida de rentabilidad por promociones y descuentos para intentar sostener las ventas.
El escenario refleja una realidad que atraviesa buena parte del sector productivo: vender menos mientras producir cuesta cada vez más.
Cheques rechazados y una deuda que supera los $1.000 millones
La situación financiera también quedó expuesta en los registros oficiales.
Según consta en el expediente judicial, Frutafiel acumula 387 cheques rechazados sin fondos por más de 1.085 millones de pesos, mientras que su pasivo asciende a casi 3.820 millones de pesos.
Pese a ese panorama, la empresa sostiene que continúa siendo viable y que el concurso preventivo permitirá ordenar sus obligaciones para mantener la producción y preservar las fuentes laborales.
Una fábrica clave para una ciudad entrerriana
Fundada en 1956, Frutafiel produce aguas saborizadas, bebidas, cerveza, alimentos y dulces, y representa uno de los principales empleadores de General Ramírez.
La empresa incluso intentó revertir la crisis con el lanzamiento de nuevos productos y aportes de capital realizados por su principal accionista, pero esas medidas no alcanzaron para compensar el deterioro del mercado.
La caída del consumo vuelve al centro del debate
El caso reabre una pregunta que empieza a repetirse en distintos sectores de la economía: ¿cuántas empresas pueden soportar una prolongada retracción del mercado interno?
Mientras desde el Gobierno nacional se destacan indicadores de estabilidad macroeconómica y desaceleración de la inflación, numerosas industrias aseguran que el principal problema hoy está en otro lado: la falta de compradores.
Cuando las ventas caen durante varios meses consecutivos, incluso empresas con décadas de historia comienzan a enfrentar dificultades para sostener su actividad. El concurso preventivo de Frutafiel vuelve a encender esa señal de alerta y deja una incógnita que preocupa al sector productivo: si el consumo no logra recuperarse, ¿cuántas compañías más podrían quedar en la misma situación?