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Cinco siglos de historia sin un monumento: la deuda pendiente con Puerto Gaboto

Carta de lectores por el Prof. Ricardo Gonzalez.

Cinco siglos de historia sin un monumento: la deuda pendiente con Puerto Gaboto

Carta de lectores por el Prof. Ricardo Gonzalez.

En el año 2027 se cumplirán quinientos años de la fundación del Fuerte Sancti Spíritus, el primer establecimiento europeo levantado en el actual territorio argentino por la expedición de Sebastián Gaboto el 9 de junio de 1527. La magnitud histórica de este acontecimiento trasciende ampliamente los límites de Puerto Gaboto y de la provincia de Santa Fe, pues constituye uno de los hitos fundacionales más importantes de la historia nacional y sudamericana.

Sin embargo, resulta paradójico que el escenario donde se desarrolló este acontecimiento excepcional continúe careciendo de un monumento de relevancia capaz de representar adecuadamente la trascendencia histórica del lugar. El próximo V Centenario constituye una oportunidad irrepetible para saldar una deuda patrimonial, cultural e histórica que se arrastra desde hace décadas.

La presencia material del desaparecido fuerte comenzó a evocarse mediante un monolito construido en 1942 por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación. Aquella iniciativa estuvo vinculada a la declaración del Fuerte Sancti Spíritus como Lugar Histórico Nacional, realizada mediante el Decreto N.º 112.765 del 4 de febrero de 1942, en el marco de la labor impulsada por la recientemente creada Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, organismo surgido a partir de la Ley 12.665 de 1940.

No obstante, aquel monolito fue emplazado en una zona de permanente anegamiento en la confluencia de los ríos Carcarañá y Coronda, lejos de constituir un espacio monumental acorde a la relevancia histórica del sitio. A ello se suma que posteriores estudios y dictámenes de la Academia Nacional de la Historia, emitidos en 1982, señalaron que el verdadero emplazamiento del fuerte se encontraba en la alameda sobre el río Carcarañá, precisando con mayor exactitud el escenario de aquellos acontecimientos fundacionales.

Durante décadas, Puerto Gaboto convivió con una contradicción evidente: ser reconocido por historiadores, arqueólogos e investigadores como el lugar donde comenzó la presencia europea permanente en la región del Río de la Plata, pero carecer de un monumento emblemático capaz de transmitir esa importancia a residentes y visitantes.

Sin embargo, un monumento para el V Centenario no debería limitarse a recordar el episodio de 1527. La historia de Puerto Gaboto comenzó mucho antes de la llegada de las naves europeas. Durante siglos, las costas de los ríos Coronda y Carcarañá estuvieron habitadas por pueblos originarios que desarrollaron formas complejas de organización social, económica y cultural. Chanás, timbúes, carcaraes, corondas y grupos guaraníes construyeron aquí un mundo propio, ligado profundamente a los humedales, los cursos de agua y los recursos naturales de la región.

Aquellas comunidades fueron navegantes de los ríos, pescadores, cazadores y recolectores. Conocían los ciclos de las crecientes, los secretos de las lagunas y la riqueza biológica del territorio. Los europeos encontraron una tierra habitada y organizada, cuyos habitantes participaron activamente de los intercambios, alianzas y conflictos que marcaron la breve existencia del Fuerte Sancti Spíritus. Por ello, cualquier representación monumental que aspire a reflejar fielmente la historia local debe reconocer explícitamente la preexistencia indígena y el aporte de estos pueblos a la construcción de la identidad regional.

Tampoco la historia de Puerto Gaboto concluyó con la destrucción del fuerte en 1529. Por el contrario, podría afirmarse que existe un "más allá de Sancti Spíritus", una continuidad histórica que se prolonga hasta nuestros días. El fuerte fue apenas uno de los capítulos de una historia mucho más extensa y diversa.

De los encuentros y mestizajes producidos en esta región surgieron nuevas identidades. Los descendientes de europeos, indígenas y criollos dieron forma a la figura del hombre de las orillas y de las llanuras, que con el tiempo sería conocido como gaucho. En estas tierras se desarrollaron prácticas culturales, modos de trabajo y formas de vida que terminaron integrando el patrimonio histórico y simbólico de la nación argentina.

Durante los siglos XIX y XX llegaron también inmigrantes europeos que encontraron en estas costas una oportunidad para construir un futuro. Muchos se transformaron en colonos, agricultores y trabajadores rurales. Otros desempeñaron tareas en las grandes estancias de la región, en los saladeros que impulsaron la economía provincial o en las actividades vinculadas al comercio fluvial. Su esfuerzo contribuyó a modelar el perfil productivo y social de Puerto Gaboto y sus alrededores.

La historia local también está profundamente vinculada al trabajo portuario. Tanto Puerto Gaboto como Puerto Gómez fueron espacios de intensa actividad económica, conectando la producción regional con mercados nacionales e internacionales. Generaciones de estibadores, marineros, changarines y trabajadores del río hicieron posible el funcionamiento de estos puertos, que constituyeron verdaderos motores del desarrollo local.

Igualmente importante ha sido la labor silenciosa de los pescadores artesanales, que durante generaciones encontraron en los ríos su fuente de sustento y su modo de vida. Sus conocimientos sobre la naturaleza, transmitidos de padres a hijos, forman parte del patrimonio cultural inmaterial de la comunidad. Lo mismo puede decirse de los cazadores de islas y de quienes durante décadas se dedicaron a la recolección de valvas de nácar para la fabricación de botones y cucharas, una actividad característica que vinculó a numerosos habitantes con los recursos del humedal.

Por ello, el monumento del V Centenario debería concebirse como una obra capaz de integrar todas estas memorias. No solamente la memoria de los exploradores europeos, sino también la de los pueblos originarios, los mestizos, los gauchos, los inmigrantes, los trabajadores rurales, los portuarios, los pescadores y todos aquellos hombres y mujeres que construyeron la historia de Puerto Gaboto a lo largo de cinco siglos.

Una simbología imprescindible

El futuro monumento debería reflejar la profundidad temporal y la diversidad cultural de la historia local.

Entre los elementos simbólicos que no deberían faltar se encuentran:

La representación del Fuerte Sancti Spíritus como punto de partida de la presencia europea en el territorio.

Las figuras de los pueblos chanás, timbúes, carcaraes, corondas y guaraníes, reconociendo su presencia previa y su protagonismo histórico.

Los ríos Coronda y Carcarañá como ejes de la vida humana desde tiempos ancestrales.

Las embarcaciones indígenas y europeas, simbolizando encuentros, intercambios y transformaciones culturales.

*El gaucho como expresión del mestizaje regional.

*Los inmigrantes convertidos en colonos y trabajadores rurales.

*Los puertos de Gaboto y Gómez como símbolos del trabajo y la integración económica.

*Los pescadores artesanales y los recolectores de valvas, representando la histórica relación de la comunidad con el humedal.

*Los hallazgos arqueológicos que permitieron reconstruir científicamente el pasado del lugar.

Una obra para las próximas generaciones:

Los aniversarios históricos adquieren verdadero sentido cuando se transforman en oportunidades para construir memoria colectiva. El V Centenario del Fuerte Sancti Spíritus no debe reducirse a una celebración circunstancial ni a una serie de actos protocolares. Debe convertirse en el momento en que Puerto Gaboto reciba finalmente una obra capaz de representar cinco siglos de historia.

No se trata solamente de recordar un fuerte desaparecido. Se trata de homenajear a todos los pueblos y generaciones que hicieron de este rincón del litoral un espacio de encuentro entre culturas, de trabajo, de producción y de vida comunitaria. Un monumento de estas características no evocaría únicamente el año 1527; contaría la historia completa de Puerto Gaboto, desde los primeros habitantes de los humedales hasta las generaciones actuales que continúan escribiendo nuevas páginas de esa larga trayectoria colectiva.

Porque los pueblos que valoran su pasado fortalecen su identidad presente y proyectan con mayor claridad su futuro. Y porque Puerto Gaboto, mucho más que el sitio donde existió el Fuerte Sancti Spíritus, merece contar con un monumento que esté a la altura de toda su historia.

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