El escenario favorable de precios a nivel internacional y la caída productiva en los países del Mar Negro explican esta tendencia a nivel nacional. Esta región concentra el 80% de la producción mundial de aceite de girasol y con Ucrania fuera del negocio, la presión por el abastecimiento se traslada a otros países productores, entre ellos Argentina.

De cumplirse este pronóstico, el incremento en el área sembrada será de 530.000 hectáreas, en comparación con la campaña 2021/22.

PROYECCIONES PARA EL GIRASOL

De acuerdo a datos oficiales, el último ciclo girasolero registró 1,67 millones de hectáreas, con un volumen cosechado de 3,42 millones de toneladas.

Tomando como base los rindes promedio a nivel nacional – y de no mediar incidencias climáticas- esta suba del área permitiría obtener una cosecha de 4,5 millones de toneladas.

“La intención de siembra que hoy manifiestan los productores es mayor a 2,2 millones de hectáreas”, reconoció a Infocampo Enrique Moro, presidente de la Asociación de Girasol Argentino (Asagir).

El directivo citó casos puntuales como Entre Ríos, en donde sostuvo que se espera un aumento superior al 50% en la implantación.

Dos factores permitirán asegurar la provisión de semillas. “Los semilleros que tenían alguna partida indecisa por calidad, ahora salen al mercado”, explicó Moro. El segundo aspecto es que se abrirá la importación, situación que garantiza un leve incremento en la disponibilidad.